El esencario de Mesamérica en el auditorio BlackBerry Reunirse nunca pasará de moda. Simple conversación, necesidad reflexiva, o ganas de compartir. Los pretextos siempre sobran y los mexicanos somos especialistas para inventarlos, construirlos y hacerlos realidad. Con o sin vino, pero siempre con comida. La mesa mexicana es el pretexto en sí mismo, una posibilidad para cambiar al mundo, y al levantarse sentir que al menos dentro de nosotros algo cambió. La mesa mexicana es amistad. Así somos, nos aceptamos y nos enorgullecemos de ello. El nombre Mesamérica parece un presagio. Un espacio físico y espiritual pensado y diseñado para el encuentro. Un gran pretexto. Una estrategia para reunir en la Ciudad de México a grandes de la cocina y aquellos gustosos de pensar sobre ella. Es, en realidad, una forma de integrar en tres días realidades, sueños, posibilidades y hechos. Enrique Olvera, gestor de Mesamérica. Liderazgo. De las conferencias hab...